bajando al metro a por el coche (poema de admiración por la gente)

bajando al metro a por el coche

veo en el horizonte elevándose

las columnas de humo del incendio.

hay personas como animales salvajes

restallando sus miradas en el aire.

los edificios a medio construir

y los obreros con sus gorros y monos

bajo el cielo infinito de octubre.

apenas hay buitres ya en las sierras,

están todos en los despachos.

ruido de maquinaria y voces gritando,

y la gente trabajando (si puede)

como si huyera de algo,

en pos de sus vidas,

rastro cada vez más lejano.

yo voy solo con mi boli y cuaderno

mis versos pintarrajeando,

admirando a la gente,

las personas valientes

que aún se atreven a vivir.

que aún reúnen

el suficiente coraje

para salir a la calle,

como animales salvajes

restallando sus miradas

en el infinito aire.

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2 Respuestas a “bajando al metro a por el coche (poema de admiración por la gente)

  1. La ciudad es una selva de cemento, dicen, y tienen razón.
    Lástima que sea de esa manera.
    Mañana, cuando salga a trabajar, dejaré que mi niña interna interprete lo que mis ojos adultos ven.

    Un abrazo.

  2. Yo los encuentro también, todas las mañanas. Y es de admirar el tesón que ponen en quemar el día para regresar al nido, para de nuevo volver a salir al día siguiente. Aún sin bajar al metro, aún subiendo al coche arriba, en la calle, a veinte etros de la casa.
    Saludo cordial.