doctor extraño

En tus páginas también leí

de un tal doctor extraño,

Stephen Strange, el tipo más raro,

en su apartamento de Nueva York.

Conjurando extraños rituales,

enfrentándose a las más

extrañas fuerzas del mal,

y tu alma salía en espirales

para enfrentar, en terribles

batallas, fuerzas descomunales.

Volvías agotado, exhausto,

de tus viajes extrasensoriales

y yacías envuelto en tu capa

flotante, como tras la muerte,

después de un largo viaje.

Eras como un lama,

sólo que no pacífico,

y en tu enfrentamiento

contra el mal arrostrabas

todos los peligros,

de los cuales no nos apercibíamos

los comunes de los mortales.

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