catwoman

 

Faltaba una chica

en la pandilla

y no podía ser

otra, como buena

compañía nocturna,

que una gata, más

felina que tú no la había,

más exacta y cruel

en tus zarpazos,

más flexible y audaz

en tus movimientos

de cadencia perfecta,

envuelta en tu máscara

y traje de flexible

cuero negro.

A ti tampoco

la vida te había

tratado bien,

y jugabas

peligrosamente

en la frontera

del bien y del mal,

como chica que no

sabía de qué lado

podía nunca caer.

Y siempre tenías

tus maullidos,

de rabia

o de placer.

 

 

 

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