tenía tanta sed que mi corazón se había vuelto de piedra

estamos cenando, ella en su mesa pequeñita roja con su taburete verde, la mami y yo en la mesa grande.

ella (después de beber): cuánta sed que tenía.

yo: tenías mucha sed hija?

ella: sí, tenía tanta sed que mi corazón se había hecho de piedra.

(ante esa respuesta la mami y yo quedamos sonriendo y sin palabras)

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