roberto alcázar y pedrín

Tuvimos nuestros

propios detectives,

que por ser propios,

junto a la aventura

unían honor y valentía.

No eran Spirit

ni Dick Tracy,

pero también

gastaban sombrero

y gabardina,

y el pequeño

no por su tamaño

se arredraba y

mostraba aún más

su osadía.

El malo era malo

y escapar no podía,

por muy bien

que hubiera

sus planes trazado.

Ellos siempre

aparecían, y así los

malos, acababan

siempre en manos

de la justicia.

Y ya se sabía,

Y ya se sabía

cuando vosotros aparecíais,

cuando vosotros aparecíais,

siempre algo

de acción había.

 

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