atentados de atocha

MADRID, 11 M, 2004

Los trenes explotaron y

aquella mañana cómo lloramos

por todos los que se habían ido.

Por la impotencia, por los muertos,

por los heridos, por todo aquello,

aquella terrible inocencia que perdimos.

Veíamos las imágenes y no nos

lo creíamos. Después la gente

llorando dejaba flores en los andenes.

Al día siguiente fue una

inmensa marea humana saliendo

a la calle exigiendo la verdad.

Pero la verdad no salía y

se mentía hasta en la ONU,

la gente ya callar no podía.

y el día de las elecciones

echaron al gobierno, ¿qué otra

opción cabía ante quien tanto mentía?

Ese día, como tantos otros

en la historia, se demostró la fuerza

de la gente, armados de dignidad y esperanza.

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