la habana 1959


Entrando el año 1959

los ángeles barbudos revolucionarios

entraban en la dulce ciudad de la Habana.

El dictador tenía que marchar,

la gente a los revolucionarios aclamaba

y a la fiesta de la revolución se unían.

Entonces parecía todo poder pasar,

que la gente al fin sería libre,

tendrían cultura y tendrían pan.

Habían salido de Sierra Maestra,

al ejército y policía de la dictadura

con valentía se iban por fin a enfrentar.

Apóstoles barbudos con estrellas

prendidas en la barba y fuego y

pólvora restallando en la mirada.

Con vuestro propio mesías revolucionario,

Ernesto Che Guevara llamado, argentino,

caído por la revolución en la selva de Bolivia.

Y era cierto, eráis una pieza más

en el lindo tablero de ajedrez

en que jugaban las potencias sus juegos.

Pero aquel momento era sólo

para sueños, para deseos creados,

para sentimientos solidarios.

Después la revolución murió,

entre tanto deseo ahogado, desde

fuera y desde dentro la flor se ahogó.

Cuba quedó como un sueño

en la memoria, de lo que pudo

ser y no pasó, olvidada canción.

En los campos, las ciudades y playas

de Cuba, alguna pluma de algún ángel sobrevoló.

(su gente se merece un futuro mejor).

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