buenaventura durruti, 1936

 BUENAVENTURA DURRUTI

 Buenaventura, ¿quién te leyó un

mal día tu buenaventura que te dio

tan mala ventura, Buenaventura, Buenaventura Durruti?

De León saliste, Durruti,

duro como el carbón, como las tierras,

montañas de las que tú procedías.

Y en la mina, y en la tierra,

aprendiste el lenguaje de la revolución,

en tantas huelgas y revoluciones participaste.

Tuviste que escapar, condenado

por los dirigentes y por tu mala suerte

tuviste que marcharte a París, al exilio.

Volviste a España, ya con una sola

idea en la cabeza, hacer la revolución,

con la que tú tantos días y noches soñabas.

Tu momento fue la guerra, la maldita guerra

de España, desde Cataluña, pasando por Aragón,

tu columna partía haciendo revolución.

Consejo anarquista formaste y

colectivizabas las tierras por donde

pasabas y a defender Madrid marchabas.

La ciudad, que dijo Pasionaria,

donde no pasaban, y fuiste tú,

pistolas al cinto, para que no pasaran.

Lograste tu objetivo, y a los

fascistas paraste, con el fuego de tus

pistolas y de tu mirada ardiente soñadora.

Pero también encontraste tu destino,

una bala volando llevaba tu nombre,

partiendo en pedazos sueños de revolución.

En el aire aquel día los ángeles lloraban,

por aquél que ahora les llegaba, llenos

los ojos de tantas revoluciones soñadas.

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