federico garcía lorca, 1936

FEDERICO GARCÍA LORCA

 Habías sido el poeta más famoso

y el escritor de teatro de más éxito,

y a tu paso todo eran cálidos aplausos.

En la residencia habías estudiado

y allí se formó la generación más

brillante que habíamos tenido y tuvimos.

Regalaste a la gente tus poemas,

tus canciones, tu poema del cante

jondo, tu famoso romancero gitano.

Y a la gente le encantó, contigo,

con tu poesía, quedaban hechizados,

parecía un duende por allí había pasado.

Un autentico ángel cruzaba el aire

cuando tú tocabas las teclas

de tu piano con tus canciones.

Luego marchaste a Nueva York,

para experimentar tu poesía

por nuevos derroteros y caminos.

Escribiste bellos e imposibles

poemas, teniendo como protagonistas

a los negros y su música el jazz.

Volviste a España, después de

recorrer América, y seguiste

escribiendo poemas y obras de teatro.

El destino te esperaba, allá

en tu querida tierra de Granada,

donde tú creías del hado te salvabas.

Pero el odio era muy grande,

la serpiente de la guerra extendía

su fatal veneno para atraparte.

En medio de la noche te

llevaron a un barranco donde

te fusilaron y dejaron abandonado.

La sombra de la luna acarició

tu calavera blanca, y del fondo

de tus ojos emergió una flor extraña.

La flor de la poesía, el amor

y el misterio, para siempre en

todos los corazones, por ti plantada.

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