leyenda de la princesa y el capitán

De Los dibujos de mi nena

He subido a caradeluna, descargas, un pequeño texto: La leyenda de la princesa y el capitán. Está basado en la canción de Ariana Savall que aparece en su disco Bella Terra, cuya letra es un poema de Machado titulado El viaje. También aparece el árbol rojo, que es un álbum ilustrado de Shaun Tan, y un dibujo del mismo título que hizo mi hija para su mami. El dibujo que encabeza el post es el de mi hija. El vídeo es el de Arianna Savall. Más abajo en continuar leyendo podéis leer el texto. Espero os guste.

LEYENDA DE LA PRINCESA Y EL CAPITÁN

 

(Pequeña narración basada en la canción de Ariana Savall recogida en su disco Bella Terra, con letra del poema El viaje de Antonio Machado, y en el árbol rojo de Shaun tan, y en el dibujo de nuestra hija del mismo título, que hizo para su mami, donde ella pudiera guardar sus penas)

 

El viaje

de Antonio Machado

–Niña, me voy a la mar.

–Si no me llevas contigo

te olvidaré, capitán.

En el puente de su barco

quedó el capitán dormido;

durmió soñando con ella

¡Si no me llevas contigo!…

Cuando volvió de la mar

trajo un papagayo verde.

¡Te olvidaré, capitán!

Y otra vez la mar cruzó

con su papagayo verde

¡Capitán, ya te olvidó!


 

La princesa está en su torre. El capitán se despide de ella. ¿Pero ella de quién se despide?

 

La torre está llena de presencias, de recuerdos, de fantasmas, de rostros perdidos y encontrados. El capitán es ahora una ausencia más que resbala en las paredes. El contorno del capitán se desvanece. La silueta de la princesa se recorta con fuertes perfiles contra el suelo y las paredes de la torre. Ella es la única presencia real, verdadera, entre tantas ausencias que la rodean.

 

¿Fue todo un sueño?

 

Todo se desvanece, hasta la torre, y la princesa se sumerge en sus sueños como en un inmenso océano.

 

Ahora viene una imagen submarina, el vestido de la princesa flota a su alrededor, los cabellos, las algas, los peces, las estrellas y caballitos de mar, alguna flor submarina abre su corola y resplandece.

 

La princesa se sumerge en el subconsciente.

 

Desciende como en un túnel, como en Alicia.

 

En una habitación la princesa se ve envuelta por largas cortinas que va apartando y siempre la envuelven. Las cortinas tienen mariposas, flores y pájaros pintados. Es un inmenso bosque del que no puede salir.

 

Anochece en el bosque. Aquí y allá aparecen rostros flotantes, en forma de máscaras africanas, tortuosas y torturadas imágenes del pasado. Se oye una música de una guitarra. La princesa encamina sus pasos hacia la salida del bosque. Cada vez más furiosa aparta las cortinas, arroja las máscaras al suelo, emerge en una habitación llena de luz.

 

Encuentra un cofre pequeñito. Tiene una llavecita de oro que tintinea en la cerradura que abre. Hay sortijas, collares de cuentas, pulseras de ámbar, diademas con preciosas filigranas. Se va probando distintas cosas hasta que encuentra las que le gustan.

 

Hay un baúl más grande, antiguo, lo abre. Está lleno de ropa. De antiguos vestidos. Se pone unas cosas encima de otras. Desaparece bajo la ropa. Emerge después de quitarse todos los vestidos, con un vestido rojo y un velo color azafrán.

 

Enfrente de un espejo se mira y ve su reflejo. Hay más espejos y reflejan múltiples imágenes en las que ella no se reconoce. En un espejo se refleja la imagen del capitán en pálidos tonos violetas, al hombro lleva un papagayo verde. El capitán también ve el reflejo de la princesa en otro espejo. El capitán la está soñando, sobre un barco, mecido por las olas del mar. Las olas son los cabellos de la princesa, el sueño que la envuelve son las gasas de su vestido. La princesa se acerca a tocar el espejo en el que se reflejaba la imagen de su querido capitán. El capitán hace lo mismo respecto al otro espejo. No se pueden tocar. No se reconocen. En el espejo se diluye la imagen del capitán, suenan las olas de fondo. El capitán desaparece. Queda un momento el papagayo como un fogonazo verde. También desaparece.

 

La princesa está sola en la habitación. Rompe todos los espejos y todas las imágenes saltan hechas pedazos, como en un laberinto. La habitación está a oscuras. Su vestido es un fogonazo rojo que rompe la oscuridad.

 

Hay libros tirados por el suelo, los hojea y lee poemas. La princesa abre puertas y va pasando de habitación en habitación, ninguna de ellas conduce al exterior. En algunas baila, en otras canta, en otras ríe, en otras llora, en otras escribe cartas que nunca son enviadas, en otras arranca hojas del libro de poesía que va leyendo y las esparce por el suelo.

 

En una habitación abre una puerta, una tenue luz ilumina un árbol rojo. En el árbol rojo se alojan todas las penas, dolores y anhelos insatisfechos, que salen ahora de su pecho y se refugian en el árbol en forma de pájaros.

 

Abre otra puerta, el viento le da en la cara y agita sus cabellos. La puerta da frente al mar. Hay una extensa playa. A lo lejos una frágil barca se balancea. En la playa el capitán se acerca, más viejo, cansado, con sonrisa brillando en los ojos, y las barbas llenas de algas y conchas. En el hombro lleva un papagayo verde que trae de sus viajes de América. El capitán se acerca. Los ojos permanecen vacíos en las cuencas. Sólo el mar reflejan. La puesta de sol. Su lucha interior por ser ella misma. Sonríe. No ve al capitán. Más allá de él sólo ve el mar. Sus lágrimas no se ven reflejadas. Sólo el mar. El capitán regresa. La barca se aleja. Ruido de olas y espuma.

 

La puerta se cierra.

 

 

Fin de la Princesa y el Capitán, escrito en 3 de diciembre de 2011.

 

Leyenda de la princesa y el capitán por Pablo Blaya se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

Basada en una obra en chicomaravilla.wordpress.com.

 

Anuncios

Los comentarios están cerrados.