la farsa parlamentaria (2): hay que dejar solos a esos hombres de sentimientos perturbados

LA FARSA PARLAMENTARIA (2)

(23 DE MAYO DE 1895)

Los que aún creen en la sinceridad política de los hombres de la monarquía, habrán podido convencerse,(…), de que todo lo que está ocurriendo en el Parlamento es pura farsa.

Aquí no hay consecuencia política, firmeza en los ideales políticos, ni nada que suponga dignidad y constancia. Aquí la política es simplemente un compadrazgo de gentes listas que, para engañar al país deseoso de un cambio completo, hacen como que riñen fieras batallas en pro de sus ideales, y apenas se ven en peligro tiéndense las manos y se apoyan, sacándose unos a otros de los malos pasos. (…)

Después de esto, ¿cómo creer en la seriedad y en la honradez de la política legal? ¿Cómo hacer caso de los adjetivos que ostentan los partidos dinásticos?

Aquí no hay política liberal ni conservadora. Lo que existe es el compadrazgo de dos hombres con sus respectivas tribus de adictos, que turnan pacíficamente, y con sus luchas de mentirijillas entretienen al abobado país.

Por bajo van las inteligencias, las relaciones secretas, el arreglo marcando el tiempo que cada uno debe estar en el poder ; y cuando surge algún incidente inesperado que pone en peligro la estabilidad del vergonzoso convenio, los dos camaradas arrojan la careta y se presentan como aliados inseparables, (…)

¿Y es digno que una nación consienta tal farsa? ¿Y después de tales espectáculos aún se cree en la eficacia de la lucha legal?

¿No es ridículo tomar en serio una política que presenta tan grotescos y tristes espectáculos?

Hay que dejar solos a esos hombres de sentimientos morales tan perturbados, que después de afirmar que el gobierno obra mal, a continuación lo apoyan y defienden.

Contra la Restauración, VICENTE BLASCO IBÁÑEZ; Editorial Nuestra Cultura, 1978, Madrid; ISBN: 84-7465-006-2; DL: BI-1344-78; 194 pág.

 

Anuncios

Los comentarios están cerrados.