un cierto toque brasileño (1 relato de intriga)

UN CIERTO TOQUE BRASILEÑO

¿Cómo había empezado todo?

La teniente O’reilly intentaba recordar, mientras se apartaba el flequillo pelirrojo de su frente, y de sus ojos saltaban chispazos verdes atravesando la oscuridad.

Todo había empezado con una llamada telefónica.

– ¿Teniente O’reilly?

– Al aparato.

– Tengo información confidencial.

– Ya, muchas personas llaman diciendo eso.

– No, en serio, es acerca de la chica.

– ¿De qué chica?

– De la chica desaparecida el 31 de diciembre, en el cotillón de Nochevieja.

– ¿La chica brasileña?

– Sí, esa misma, si me aseguran confidencialidad y protección, le puedo llevar hasta el lugar donde dejaron el cuerpo.

– ¿Cómo se llama usted?

– No puedo responder a ninguna pregunta, si le interesa el caso, estaré a medianoche, en el puente que cruza el río, a las afueras de la ciudad. Vaya sola. Si no, no apareceré. Chao.

Y eso había sido todo.

Ahora estaba allí, sobre el puente, con su abrigo y sombrero. No tuvo que esperar mucho.

– Sígame O’reilly-una voz firme, le ordenó a su espalda-. No se dé la vuelta, no vamos muy lejos- siguió, ronca y suave, mientras sentía cómo le encañonaba.

– Aquí nos quedamos- estaban bajo el puente, al abrigo de miradas curiosas-. Quítese el abrigo- Obedeció-. Continúe de espaldas- Sintió cómo se aproximaba.

Desde atrás unas manos suaves y cálidas comenzaron a acariciarla. Su piel respondía. Decidió dar una oportunidad al placer. Ya averiguaría luego la identidad de la persona, ¿sería hombre o mujer? También pensó que ya luego tendrían tiempo de buscar el cadáver. Ya sabía que no estaba bien mezclar trabajo con placer, pero siempre,en toda regla, había una excepción, ¿por qué no habría de ser ésta?

Ahora entendía porqué aquella extraña petición, porqué le había dicho que bajo el abrigo no llevara ropa.

¿Y quién le podía asegurar que aquella no era la famosa chica brasileña desaparecida? Después de todo, aún no habían encontrado el cuerpo.

O quizás ya lo había hecho. Y estaba cerca. Demasiado cerca de él.

A su espalda, sintió cómo unos pezones se erizaban al rozar su piel. Sí, ya podía decir que era una chica.

– Qué ganas te tenía, O’reilly, desde el cotillón- y el tono, entrecortado, jadeante, ¿no tenía un cierto toque brasileño?

FINAL DE UN CIERTO TOQUE BRASILEÑO, 24-5-2014.

por pablo blaya, cortesía de caradeluna.

 

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