de mal en peor (y viceversa)

de mal en peor (y de peor en mal).

Si hasta aquí todo iba bien

(iba mal,era sólo una forma de llamarlo),

pero la gente se hundía igualmente,

igualmente tenían pesadillas.

Eso sí, con créditos para consumir hasta morir,

hipotecas al 100 y pico por ciento,

créditos para coches y viajes

y vacaciones y libros de texto

y ropa y montones de cosas

inútiles para el inicio de curso.

Sí, tenían todo eso, y se estaban hundiendo,

pero se hundían con los bolsillos llenos,

a agujeros cada vez más profundos.

Sólo que no sabían (ahora ya saben)

y qué más da, es tarde.

Cosechan lo que sembraron,

la banca levantó la timba, sobre

el tapete verde el croupier retiró las fichas.

Nadie tenía nada de pronto.

Sólo agua alrededor, inmensa.

Sólo piedras en los bolsillos (deudas).

Nada de aire, cada vez agua más lenta, espesa.

como crudo viscoso petróleo asqueroso

del que pretenden no podamos separarnos,

y en el que nos hundamos (definitivamente).

10-11-2014
Pablo Blaya

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