SÁLVAME (COMO EN LA TELE, PERO NO VIENE NADIE)

No digas sálvame

(como en la tele).

Trata de salvarte tú.

Pero no, enciendes la tele,

esperando un milagro,

siempre a la misma hora,

siempre el mismo canal

(el mismo que, al encenderlo,

dicen, se suicida un libro),

y con las manos agarradas

al mando,

en oración fervorosa,

en dulce plegaria,

te concentras y ruegas

sálvame,

sálvame,

por favor, sálvame.

Pero no.

nada, ni nadie,

va a venir a salvarte,

si no lo haces tú antes.

Así que hazme un favor

y háztelo a ti mismo,

a ti misma,

apaga la tele

y sal a la calle,

y tal vez, así, un día

tu vida encuentres.

11-11-2014

pablo blaya

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