HORRIBLES CARAS (NO HERMOSAS CARIÁTIDES)

Horribles caras,

caras horribles,

en una cafetería,

mientras tomo café

y escribo poemas.

No pueden con el cansancio,

con el hartazgo no pueden

de la pesadilla horrible

de la realidad cotidiana,

cuyo peso, enorme roca,

(no son atlantes

ni hermosas cariátides)

apenas soportan,

y en la desgana

que arrastran

sus pequeños

vulgares rituales

apenas dejan

un asomo

de asombro

ante, siempre,

la asombrosa

y maravillosa vida

(para ellos y ellas,

simplemente, vulgar pesadilla).

pablo blaya

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