inaugurando nuevo año (3 meses después y casi metidos en abril) 2015

        El motivo de esta entrada es darle un poquito de continuidad al blog, tengo un poco abandonada la poesía, aunque escribí muchos poemas entre noviembre y diciembre de 2014, recogidos en un ramillete que he llamado Flores de mi Cabeza (poemas tras una separación). Este nuevo 2015 me pilla en proceso de transformación y con nuevo proyecto, una novela epistolar llamada Retrato de Dama, escrita bajo seudónimo femenino (Paula Lima), imaginando la posible autobiografía de una imposible dama del s. XX, escrita en forma de cartas en las que va relatando la historia familiar, sobre todo la rama femenina. La intención es subir alguna epístola de vez en cuando, y ver si el texto tiene algún tipo de impacto o sentido, para poder ir recabando opiniones, pues ahora, en medio de esta nada absurda y maravillosa en que me estoy recreando, trabajo un poco a ciegas (y a locas), como si dijéramos con el piloto automático puesto, pues en medio de la mayor de las zozobras, el esquema y guión del texto lo tengo perfectamente dibujado, y las palabras (cuando me siento) me salen solas y se encadenan unas a otras, de forma natural y continua, sin apenas esfuerzo. Bueno, feliz primavera. Os dejo la introducción. Saludos poéticos.

Paula Lima.

PREFACIO

      Querida lectora (pues creo que vosotras entenderéis más mis penas y aflicciones), a través de estas epístolas trataré de desahogar mi corazón, oprimido por el peso de la congoja y el desengaño, lleno de tantos sentimientos y emociones que le desbordan.

      No espero redención (no hay culpa ni castigo), sólo aligerar un poco la pena que le embarga, acercándome, con pasos torpes hacia mis últimos días. Cuando éstos transcurren como retazos de niebla ante mis ojos empañados, y ante mí sólo desfilan recuerdos, teniendo por compañía, mis queridísimos muertos, mis fantasmas, de mayor realidad para mí que los vivos (dicen) que me rodean, y pasan ante mí como apariciones más fantasmales que mis queridos espectros (para mí tan verdaderos).

      Espero y deseo seas condescendiente con este pobre corazón desesperado, y pases por alto sus más que posibles errores (gramáticos y estilísticos) de los que estas epístolas pudieran adolecer. Lapsus propios de una mujer mayor, cuyas fuerzas y memoria ya flaquean.

    Sin más dilación, querida, quiero dar paso a la exposición de los sucesos más pintorescos, bizarros y amargos de mi vida. Serán en forma de epístolas, eso sí, como las antiguas cartas que se escribían antes del advenimiento de Internet, cuando se escribían a mano larguísimas cartas con dedos manchados de tinta y algún borrón azul se colaba entre líneas, por las lágrimas derramadas al escribirlas.

Paula Lima.

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