el desván

allí estaba, en el viejo desván.

y todo porque su madre le había dicho que ahí encontraría repuesto para su cremallera rota de sus nuevos vaqueros.

y mira que su madre le había insistido:

– ¿Por qué te los compras siempre tan estrechos?

– Porque me gustan madre, porque me gustan, y no hay más.

– Anda, sube al desván, allí encontrarás la dichosa cremallera, entre las cajas de tu padre.

Y era cierto que allí había muchos trastos y antigüallas. Pero lo único que no encontraba era la caja de las cremalleras.

Decidió esperar, a ver si aparecía como por arte de magia, y curiosear un poco mientras tanto.

Encontró un antiguo tocadiscos y decidió probar suerte, con un vinilo de su padre, que se acumulaba con el resto, lleno de polvo y telarañas.

Del bolsillo trasero de sus vaqueros sacó su libro nuevo de poemas, y tranquilamente, mientras sonaban los primeros compases, se sentó en el suelo y se puso a leer los primeros versos.

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